Serú Girán: Lali Espósito y famosos vibraron con un regreso que hizo historia
La primera noche del regreso de Serú Girán en el Movistar Arena fue una fiesta con famosos como Lali Espósito y un show que releyó los clásicos. Todos los detalles.
Hay reencuentros que son un simple viaje a la nostalgia y hay otros que, directamente, te sacuden el alma. Lo que pasó en la primera noche del regreso de Serú Girán en el Movistar Arena pertenece, sin duda, a la segunda categoría.
David Lebón y Pedro Aznar volvieron a encender la historia grande del rock nacional con un show que fue mucho más que un repaso de canciones: fue una relectura viva de un legado que, a casi cinco décadas de la formación de la banda, sigue intacto. La cita no solo convocó a un público que agotó las entradas en tiempo récord, sino también a una constelación de figuras del espectáculo que no quisieron perderse semejante acontecimiento. Lali Espósito, que llegó junto a su novio Pedro Rosemblat, fue una de las más ovacionadas por los fans que la reconocieron en la platea. Pero no fue la única: Sandra Mihanovich, Gastón Pauls, Sebastián Wainraich, Paula Kohan, Lucas Fridman y Julieta Díaz, entre otros, dijeron presente en esta primera noche cargada de emoción y recuerdos.
El marco no podía ser más simbólico. El Movistar Arena, ese templo que en los últimos años se convirtió en el epicentro de los grandes espectáculos de la Ciudad de Buenos Aires, recibió a dos músicos que no necesitan demasiada presentación. Lebón y Aznar, junto a Charly García y Oscar Moro, integraron una de las formaciones más revolucionarias del rock en español. Su historia es conocida: a fines de los setenta, cuando el rock argentino todavía buscaba su identidad sonora, Serú Girán apareció con una propuesta sofisticada, de una calidad musical inusitada, que combinaba el jazz, el rock progresivo y la música popular brasileña con letras que retrataban la complejidad de una época. Álbumes como «Bicicleta» o «Peperina» no solo definieron una estética: marcaron a generaciones enteras que encontraron en esos discos una forma de entender el mundo.
Lo que se vivió en esta primera función no fue un simple homenaje ni una imitación de lo que alguna vez fue. La propuesta, según se desprende del espíritu que Lebón y Aznar le imprimen a esta serie de shows, funciona como una relectura de aquel repertorio que ya es patrimonio cultural. Las canciones suenan con la misma vigencia, pero también con la pátina que da el paso del tiempo y la sabiduría de dos músicos que nunca dejaron de explorar. El público acompañó cada tema con una intensidad especial, en una especie de viaje colectivo a la época dorada de la banda. Se corearon estribillos como si fueran mantras, se ovacionaron solos de guitarra y bajo como si se tratara de una ceremonia, y hubo lágrimas, muchas lágrimas, de esas que brotan cuando una canción te conecta con un momento preciso de tu historia personal.
La presencia de famosos en este tipo de eventos siempre agrega una capa extra de fascinación. Ver a Lali Espósito, una de las artistas más populares y versátiles de la escena actual, emocionada con las canciones de una banda que se formó mucho antes de que ella naciera, habla de la transversalidad del legado de Serú Girán. Es que la música de Lebón, Aznar, García y Moro trascendió generaciones y tribus urbanas. No importa si sos un rockero de ley, un popstar del momento o un conductor de televisión: hay algo en esas melodías y en esas letras que interpela a cualquiera que tenga la sensibilidad a flor de piel. La imagen de Julieta Díaz, actriz de enorme trayectoria, o de Gastón Pauls, un ícono del cine y la televisión argentina, cantando en la penumbra de la platea, es la prueba más contundente de que Serú Girán es mucho más que una banda: es una experiencia emocional compartida.
El show, más allá de la anécdota de los famosos, tuvo una contundencia artística que confirma por qué estos reencuentros son necesarios. No se trata de vivir del pasado, sino de honrarlo con el oficio intacto. Lebón, con esa voz que parece desafiar las leyes del tiempo, y Aznar, con una precisión instrumental que lo convirtió en uno de los músicos argentinos más respetados del mundo, demostraron que la química sigue ahí, latente, poderosa. En un panorama musical donde muchas veces prima lo efímero y lo descartable, ver a dos maestros reinterpretando su propia obra con tanto amor y respeto es un recordatorio de que hay cosas que, sencillamente, no pasan de moda.
La serie de funciones recién empieza y ya se perfila como uno de los acontecimientos culturales del año. Lo que ocurrió en esta primera noche fue una celebración de la música, de la memoria y de la amistad. Un recordatorio de que, a veces, volver a encontrarse con las canciones que te formaron es la mejor manera de entender quién sos hoy. Y si además podés compartir ese instante con ídolos de distintas épocas, con amigos y con desconocidos que vibran en la misma frecuencia, la experiencia se vuelve directamente inolvidable. Bienvenido sea este regreso que, lejos de ser un punto final, se siente como un nuevo comienzo.
Fuente: https://www.ciudad.com.ar/espectaculos/2026/06/20/emocion-total-asi-vivieron-lali-esposito-julieta-diaz-y-mas-famosos-el-regreso-de-seru-giran/