Natalia Oreiro: por qué sus fans rusos la aman tanto
Natalia Oreiro explicó en Otro Día Perdido el secreto de su fandom ruso, que la sigue hace 25 años. Mario Pergolini no podía creer el fenómeno.
Natalia Oreiro es un fenómeno único en la música y la actuación, pero hay un país donde su popularidad alcanza niveles casi místicos: Rusia. En su paso por Otro Día Perdido, el programa de Mario Pergolini en streaming, la actriz uruguaya profundizó en las razones de ese amor incondicional que sus admiradores rusos le profesan desde hace más de dos décadas. Y la charla, como era de esperar, tuvo momentos de humor, emoción y revelaciones que explican por qué Oreiro es, para muchos, la artista latina más querida en la ex Unión Soviética.
La conversación arrancó cuando Mario Pergolini recordó un dato que parece de otra época: Muñeca Brava, la telenovela que catapultó a Natalia a la fama mundial, llegó a emitirse en 80 países en un tiempo donde no existían las plataformas de streaming. Sin embargo, el detalle que más llamó la atención del conductor fue el caso ruso. “Sí, en Rusia ya van por la vez número 15 que la pasan. Ahora la están pasando. Como Los Simpson”, comentó Natalia entre risas, dejando claro que la novela se ha convertido en un clásico de la televisión rusa, al punto de ser repetida una y otra vez a lo largo de los años.
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Pero Pergolini, con su estilo directo y curioso, no pudo evitar la pregunta que muchos se hacen: “¿Cómo es posible que una uruguaya sea un ícono en Rusia? Uruguayos famosos en Rusia no cierra por ningún lado”. La observación, llena de humor, hizo reír a Natalia, pero también la llevó a dar una respuesta profunda y reveladora. “Bueno, para mí no. Entiendo lo que decís porque es algo bastante frecuente que me preguntan. Pero lo entiendo porque no los conocen. Cuando conocés a los rusos y entablás conversación con ellos, te das cuenta de que somos mucho más parecidos. No solo los rusos, sino la mayoría de los países de Europa del Este”, aseguró la actriz.
Natalia Oreiro explicó que esa conexión va más allá de la simple popularidad televisiva. Según ella, hay una similitud cultural y emocional entre los uruguayos y los rusos que pocos perciben a primera vista. “Lo que tiene el ruso de particular es que al principio es distante. Pero una vez que le entraste al corazón, no te olvida nunca más y es súper fiel a vos o a lo que quiere. Es muy emocional. Bueno, todos los autores rusos como Tolstoi, todos tienen una melancolía…”, agregó la actriz, estableciendo un paralelismo entre la literatura rusa y la idiosincrasia del pueblo eslavo.
Este vínculo no es nuevo para Oreiro. En 2020 estrenó el documental Nasha Natasha, dirigido por Martín Sastre, que justamente retrata su fenómeno fan en Rusia. La película muestra cómo la actriz uruguaya logró conquistar un mercado que, en teoría, debería serle ajeno. En el documental se ven escenas de multitudes en sus conciertos, fans que lloran al verla y hasta un grupo de rusas que aprendieron español solo para entender sus canciones. “Ni en mi más loco sueño imaginé esto”, dijo Natalia en ese entonces, al ver a sus seguidores rusos bailando un tema de Gilda, la cantante de cumbia argentina que también es un ícono en ese país.
El fenómeno Oreiro en Rusia no es casualidad. Desde que Muñeca Brava llegó a la televisión rusa a fines de los 90, la actriz se convirtió en un nombre familiar. La novela, que contaba la historia de una joven humilde que se enamora de un millonario, tocó fibras sensibles en un país que atravesaba una profunda crisis económica y social tras la caída de la Unión Soviética. La identificación con la protagonista, Milagros, que luchaba contra las adversidades con fuerza y ternura, fue inmediata. Y Natalia, con su carisma y su voz, se transformó en un símbolo de resiliencia y esperanza.
Además, la carrera musical de Oreiro potenció ese amor. Sus canciones, con letras románticas y melodías pegadizas, encontraron un eco en el alma rusa, que valora profundamente la pasión y la melancolía. Temas como “Tu veneno” o “Que digan lo que quieran” son coreados por miles de rusos en sus conciertos, a pesar de que muchos no entiendan el español. “Ellos sienten la música con el corazón, no necesitan traducirla”, ha dicho Natalia en varias entrevistas.
Mario Pergolini, tras escuchar la explicación, no pudo más que rendirse ante la evidencia. “Yo los quiero, los admiro y los respeto profundamente”, cerró Natalia, dejando claro que ese amor es recíproco. Y es que, como ella misma dice, cuando un ruso te da su corazón, es para siempre. Algo que, viendo su carrera, parece más que confirmado: Natalia Oreiro ya no es solo una artista uruguaya; es, definitivamente, parte del alma de Rusia.
Fuente: Ciudad Magazine