Moria Casán habló del escándalo Amalia-Doctor Capuya
Moria Casán se refirió al tenso cruce entre Amalia Díaz Guiñazú y Guillermo Capuya en La Mañana con Moria. «No se puede soportar», dijo la diva.
Lo que parecía un lunes tranquilo en la televisión argentina se transformó en un terremoto mediático en cuestión de segundos. El chispazo entre Amalia Díaz Guiñazú y el doctor Guillermo Capuya en pleno vivo de La Mañana con Moria (Canal 9) dejó a todos con la boca abierta y se convirtió, inevitablemente, en el tema del día. Pero como sucede en el universo Moria, donde el caos es parte del ADN, la propia conductora salió este martes a poner paños fríos, aclarar los tantos y, de paso, dejar algunas frases que ya son pura cátedra de la televisión argentina.
Para quienes no siguen el minuto a minuto del programa matutino, vale un poco de contexto. La Mañana con Moria se consolidó en esta temporada como uno de los espacios más impredecibles y comentados de la pantalla chica. Con Moria Casán al mando, una figura que ya es patrimonio indiscutido del entretenimiento nacional, el ciclo reúne a un panel variopinto donde conviven periodistas, médicos, expertos en moda y personajes del espectáculo. Esa mezcla explosiva, lejos de buscar la corrección política, apuesta por la espontaneidad y el debate sin filtro. Y el lunes, esa fórmula llegó a un punto de ebullición con el enfrentamiento entre Amalia Díaz Guiñazú, periodista de larga trayectoria en medios gráficos y televisivos, y el doctor Guillermo Capuya, médico clínico y comunicador de salud que ya había participado en otros ciclos de la señal. El cruce fue tan intenso que las redes sociales explotaron con memes, clips y teorías sobre lo que realmente había pasado en el estudio.
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Este martes, con la resaca del escándalo todavía fresca, Moria Casán decidió hacerse cargo de la polémica desde el arranque del programa. “Debo admitir que todo el mundo piensa que acá todos se pelean, que hacemos un reality. Pero no es verdad”, comenzó risueña, con esa mezcla de ironía y sinceridad que la caracteriza. La One, como la llaman sus seguidores, sabe que la televisión en vivo es un ring sin cuerdas, pero también entiende que hay límites que no se pueden cruzar sin consecuencias. Fue entonces cuando fue al hueso con un sarcasmo que desnudó la incomodidad del momento: “Al doctor Capuya le dijeron ‘viejo choto’, pero no… Esto no se puede soportar”. La frase cayó como un baldazo de agua fría en el estudio, pero también sirvió para poner sobre la mesa lo que muchos pensaban: hay formas y formas de debatir, y ciertos insultos no tienen lugar ni siquiera en el fragor de una discusión acalorada.
“Lo de viejo está de más”, bromeó el médico para distender, demostrando una cintura que habla de su experiencia frente a cámaras. Capuya, que supo ganarse un lugar en la televisión por su capacidad para comunicar temas de salud con claridad y cercanía, optó por minimizar el agravio con humor. Pero Moria no estaba dispuesta a dejar pasar la oportunidad de reflexionar sobre lo que significa hacer televisión en la Argentina de hoy. “Yo prefiero que no careteemos. Esto no es un reality de peleas. No hago mi propio reality de peleas, como dicen”, sentenció con una firmeza que no dejaba lugar a dudas. La diva, que conoce cada recoveco del medio desde hace décadas, sabe que el público a veces confunde la intensidad con el conflicto armado. Y ella, fiel a su estilo, prefiere la verdad desnuda antes que la ficción forzada.
En un pasaje que resume su filosofía televisiva, Casán reflexionó: “Somos seres humanos que debatimos. Muchas veces surgen cosas, prefiero que se digan las cosas acá y no afuera. Surge algo y se dice algo”. Esta declaración es clave para entender la dinámica del programa. No se trata de un grupo de personas que posan para la cámara fingiendo armonía. Son profesionales con opiniones fuertes, personalidades marcadas y, a veces, egos que chocan. Pero la regla de oro, según Moria, es que todo se ventile en el estudio, sin hipocresías ni cuchicheos de pasillo. Es una postura que, en tiempos de redes sociales y cancelaciones instantáneas, resulta casi revolucionaria. La televisión en vivo, con sus virtudes y defectos, sigue siendo ese lugar donde las cosas pasan de verdad, sin filtros de edición ni guiones predeterminados.
Hasta que, con la autoridad que le da ser la capitana del barco, Moria se plantó vehemente: “Acá si hay algo es buen clima, y doy fe. Porque como es arriba es abajo, y como yo tengo la mejor todo el mundo tiene la mejor. No hay posibilidad de tener mal clima en este amoroso programa”. La frase, casi un mantra new age con brillo de vedette, encierra una verdad innegociable para ella: el clima de trabajo es sagrado. Si la conductora irradia buena energía, el equipo la replica. Y si alguien intenta romper esa armonía, la propia Moria se encarga de restaurarla, ya sea con humor, con un reto o con una reflexión al aire. Minutos más tarde, la One reconoció que “somos todos gente muy intensa que nos agarramos”, una definición que pinta de cuerpo entero a un panel donde las pasiones están a flor de piel. Y para cerrar con una pincelada de absurdo bien moriano, contó que Guillermo Capuya le va a “poner inyecciones al camarín” al finalizar el programa. La imagen del médico aplicando sueros o vitaminas en un camarín de televisión es tan surrealista como perfecta para bajarle el dramatismo a la situación.
Este episodio, más allá del chisme puntual, deja varias lecturas sobre el estado actual de la televisión argentina. En un ecosistema mediático donde los realities de convivencia y los escándalos prefabricados dominan la grilla, La Mañana con Moria se planta como un espacio que coquetea con el caos pero sin perder su esencia de programa en vivo, con debates reales y emociones genuinas. La autenticidad, ese bien tan escaso en la pantalla contemporánea, es la gran apuesta de Moria Casán. Y aunque a veces la intensidad juegue malas pasadas y los insultos se escapen de control, la diva deja en claro que prefiere mil veces un exabrupto sincero antes que una sonrisa falsa. La televisión, al fin y al cabo, es un reflejo de la vida misma: imperfecta, impredecible y, por momentos, difícil de soportar. Pero siempre, siempre, entretenida.
Fuente: https://www.ciudad.com.ar/espectaculos/2026/06/02/moria-casan-hablo-del-chispazo-entre-amalia-diaz-guinazu-y-el-doctor-capuya-no-se-puede-soportar/