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Mirtha Legrand fulminó la estatua de Villa Cañás: «Soy linda y eso es horrible»

La diva volvió a criticar sin filtro el homenaje de su ciudad natal. El picante ida y vuelta en su programa con Ricky Maravilla y Denise Dumas.

Redacción · Publicado: · Actualizado:

Hay amores que matan, y homenajes que directamente fulminan. Que se lo digan a Mirtha Legrand, que a sus 96 años no está dispuesta a que le deformen el legado, y mucho menos si es en bronce y en la plaza de su pueblo. La conductora más icónica de la televisión argentina volvió a poner sobre la mesa su descontento con la estatua que le erigieron en Villa Cañás, y lo hizo con esa lengua filosa que la caracteriza, desatando una carcajada general en su propia mesa.

Todo ocurrió en la última emisión de La Noche de Mirtha (El Trece), mientras la diva compartía cena con un grupo ecléctico de invitados. La chispa la encendió Ricky Maravilla, quien con su habitual carisma comentó que desde la gobernación planean homenajearlo con una figura propia para potenciar el turismo local. Mirtha, con su elegancia de anfitriona, celebró la noticia con un cálido «Uy, qué bueno, eso merece un aplauso». Lo que nadie imaginaba era que esa anécdota iba a destapar su propia herida de vanidad.

Con la complicidad justa, Denise Dumas deslizó el comentario que encendió la mecha: «Ojo, porque Mirta no estaba muy contenta con su estatua». Y ahí nomás, la Chiqui se desabrochó el filtro y lanzó la frase de la noche: «Ah, no, la mía es horrible. Que no se enoje el escultor, pero no es linda, no soy yo. ¡Yo soy linda y eso es horrible!». La sinceridad brutal, envuelta en humor, provocó una ovación de risas en el estudio. Denise, sin poder contener la carcajada, remató con un «Claro, no te sentís identificada», confirmando que la falta de parecido es tan notoria como la personalidad de la diva.

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Para entender el enojo, hay que viajar a mediados de 2023, cuando la ciudad santafesina que la vio nacer decidió convertirla en monumento. La iniciativa, impulsada por las autoridades locales, buscaba celebrar la trayectoria de su vecina más célebre, un emblema de la cultura argentina que trascendió el mundo del espectáculo para convertirse en un símbolo de la longevidad profesional. Sin embargo, lo que prometía ser una celebración de su trayectoria terminó en una anécdota que la diva no quiere ni pisar. Lejos de ser un capítulo cerrado, el tema volvió a tomar impulso este fin de semana demostrando que, para Mirtha, el arte es cuestión de precisión.

Mirtha Legrand no es solo una conductora; es una institución. Con más de ocho décadas de carrera ininterrumpida, su figura es sinónimo de la televisión argentina. Desde sus inicios como actriz en la época dorada del cine nacional hasta convertirse en la dueña absoluta de los almuerzos y cenas, su imagen ha sido meticulosamente cuidada. No es casualidad que sea tan celosa de su representación: cada detalle de su puesta en escena, desde la vajilla hasta la iluminación, pasando por sus inconfundibles peinados, forma parte de un legado construido con una disciplina espartana. Que una estatua no capture esa esencia es, para ella, un error de principiantes.

El arte público siempre es terreno fértil para la polémica. No es la primera vez que una figura pública se enfrenta al espejo deformado de un homenaje. Desde estatuas de cera con parecidos cuestionables hasta bustos que desatan memes virales, la historia está llena de buenas intenciones que terminan en el ojo de la tormenta. Villa Cañás, una localidad que vive orgullosa de su conexión con la diva, deberá decidir si toma las críticas con humor o si, eventualmente, busca la manera de reconciliar a Mirtha con su doble de bronce. Por lo pronto, la conductora ya dejó su veredicto en cámara, y como todo lo que dice, resonó fuerte y claro.

Al final del día, esta nueva anécdota no hace más que reforzar el mito. La Chiqui es auténtica incluso para quejarse de su propio monumento. En un mundo de declaraciones ensayadas y cuidado de imagen extremo, Mirtha dice lo que piensa, y si su estatua no le hace justicia, lo grita a los cuatro vientos. Porque si algo demostró en más de 80 años de carrera es que su belleza, esa que ella defiende con uñas y dientes, es innegociable. Incluso si está hecha de metal.

Fuente: https://www.infobae.com/teleshow/2026/05/31/mirtha-legrand-se-enojo-al-recordar-la-estatua-que-le-hicieron-en-villa-canas-yo-soy-linda-y-eso-es-horrible/