Indio Solari: terminó el velatorio y fue histórico
Finalizó el velatorio del Indio Solari en Avellaneda tras una convocatoria masiva. La familia dio por concluido el homenaje. Los detalles de una despedida inolvidable.
La despedida al Indio Solari fue, como su música, un ritual colectivo que quedará grabado en la memoria popular. Este lunes 8 de junio, la familia del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tomó la decisión de dar por finalizado el velatorio público en el Polideportivo José María Gatica de Avellaneda, poniendo fin a una jornada de homenaje que trascendió lo musical para convertirse en un fenómeno social. La imagen de una fila de más de 15 cuadras serpenteando las calles del sur bonaerense es la postal perfecta para entender la dimensión del legado de Carlos Alberto Solari, quien falleció el viernes 5 de junio a los 77 años.
Desde las 10 de la mañana del domingo, miles de seguidores provenientes de todo el país comenzaron a congregarse en las inmediaciones del polideportivo, un espacio que se transformó en una capilla ardiente a cielo abierto. El féretro del músico descansó en el interior del predio, custodiado por el silencio respetuoso y las lágrimas contenidas de una multitud que, a pesar de la masividad, mantuvo un comportamiento ejemplar. Las autoridades destacaron que no se registraron incidentes, un dato que habla a las claras del temple de una hinchada que siempre supo diferenciar la épica del caos.
La cobertura de Arriba América, con Guillermo Favale a la cabeza, fue testigo privilegiado de una convocatoria que rozó lo épico. «Se estima que alrededor de un millón de personas estuvieron caminando por Avellaneda para despedir al Indio Solari», informó el conductor, una cifra que, aunque difícil de mensurar con precisión, da cuenta de la magnitud del fenómeno. El cronista del noticiero confirmó desde el lugar que la familia fue quien puso el punto final al homenaje público, una decisión que, lejos de generar controversia, fue comprendida por los presentes como un gesto de intimidad necesario tras horas de exposición colectiva.
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Para entender el impacto de esta despedida, hay que remontarse a la génesis misma del mito redondo. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota no fue simplemente una banda de rock; fue un movimiento contracultural que supo leer el pulso de varias generaciones desde los márgenes, construyendo una épica propia basada en la independencia artística, la poesía críptica del Indio y una comunión con su público que no reconoce parangones en la música argentina. Aquellos recitales multitudinarios en estadios, donde la banda nunca transó con las grandes corporaciones, sentaron las bases de un vínculo que ayer se manifestó en cada abrazo, en cada flor depositada y en cada cántico que se elevó como plegaria laica.
La trayectoria de Solari, desde aquellos primeros shows under en los ochenta hasta los masivos encuentros en Tandil, Olavarría o Jesús María, siempre estuvo marcada por una mística particular. Su retiro de los escenarios en 2016, tras el trágico recital de Olavarría, no hizo más que agigantar su leyenda. El Indio se recluyó en su mundo, pero su música nunca dejó de sonar. Sus discos solistas, como El tesoro de los inocentes o Pajaritos, bravos muchachitos, demostraron que su vigencia creativa estaba intacta, y que su pluma seguía siendo una de las más lúcidas y punzantes del rock en español. La noticia de su fallecimiento, confirmada el viernes, sacudió los cimientos emocionales de un país que encontró en sus canciones la banda de sonido de sus propias vidas.
La despedida en Avellaneda no fue un hecho aislado, sino la culminación de un duelo colectivo que se venía gestando desde el mismo momento en que se conoció la triste noticia. Las redes sociales estallaron en mensajes de cariño, los medios de comunicación dedicaron horas a repasar su obra y las calles se llenaron de murales improvisados con su rostro. El Polideportivo José María Gatica, un espacio más asociado al boxeo y a eventos deportivos, se convirtió por unas horas en el epicentro simbólico de la cultura rock argentina. La organización, que contó con un importante operativo de seguridad y logística, supo contener a una multitud que, más allá del dolor, eligió celebrar la vida y la obra de un artista irrepetible.
El final del velatorio, con el aval explícito de la familia, no significa el cierre del duelo, sino el paso a una nueva etapa: la de la intimidad y el recogimiento de sus seres queridos. Para los miles de «ricoteros» que se acercaron hasta Avellaneda, queda el consuelo de haber participado de un hecho histórico, de haber sido parte de esa marea humana que, una vez más, demostró que el Indio Solari es mucho más que un músico. Es un sentimiento que trasciende generaciones, un faro poético en tiempos de oscuridad, un amigo invisible que siempre va a estar ahí, sonando en el corazón de su pueblo. La misa estuvo a la altura del mito, y el mito, ahora, es eterno.
Fuente: https://www.ciudad.com.ar/espectaculos/2026/06/08/termino-el-velatorio-del-indio-solari-cuantas-personas-se-acercaron-a-despedirlo/