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Fernán Mirás recordó su aneurisma cerebral: «Me explotó la cabeza»

El actor revivió el dramático episodio de 2021 que lo llevó a terapia intensiva. «Quise despedirme de mis hijos sin que se dieran cuenta», confesó en una entrevista íntima.

Redacción · Publicado: · Actualizado:

“Me explotó la cabeza. Se me llenó de sangre la cabeza”. La frase, tan gráfica como estremecedora, salió de boca de Fernán Mirás mientras reconstruía uno de los capítulos más oscuros de su vida. El actor, dueño de una trayectoria que supo transitar el under, el teatro independiente y los grandes tanques del cine argentino, se sentó frente a Mario Pergolini y abrió las compuertas de un recuerdo que todavía lo moviliza. Corría el año 2021 y un aneurisma cerebral estuvo a punto de arrebatarle todo. La anécdota, lejos de cualquier golpe bajo efectista, funcionó como una ventana a la vulnerabilidad de un tipo que siempre se mostró entero frente a cámara.

La escena que describió Mirás tuvo la velocidad de lo inesperado. No hubo pródromos sutiles ni avisos amables. Un dolor desconocido, ajeno a cualquier jaqueca que hubiera experimentado antes, le atravesó el cráneo con una intensidad tal que las lágrimas empezaron a brotar sin control. “Me caían lágrimas del dolor. Nunca había tenido un dolor así”, relató el actor, consciente de que algo no encajaba en el rompecabezas de su propio cuerpo. La consulta médica fue inmediata y el diagnóstico no dio margen para segundas opiniones: aneurisma cerebral. Una bomba de tiempo alojada en el territorio más delicado del organismo.

Los especialistas fueron directos al hueso. “Te vamos a operar, es muy riesgoso”, le comunicaron. Y ahí, en ese pasillo de hospital donde las palabras pesan como plomo, Mirás se permitió un instante de honestidad brutal. “Me cagué en las patas”, reconoció sin eufemismos, demostrando que el miedo no entiende de oficios ni de famas. La inminencia del quirófano lo enfrentó a la posibilidad más temida: la de un adiós sin despedida. Entonces, con la misma lucidez con la que encaró personajes complejos en obras como «El amateur» o «Toc toc», tomó una decisión profunda y desgarradora. Agarró el teléfono y les escribió a sus hijos.

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Pero el mensaje no fue un testamento explícito ni una confesión de peligro. Mirás, en un acto de protección paternal que lo pinta de cuerpo entero, disfrazó el contenido para no alarmar a los jóvenes. “Ellos no saben ni cuál es porque lo disfracé de otra cosa”, confesó en la entrevista. La estrategia fue simple y conmovedora: despedirse sin que ellos se dieran cuenta de que era una despedida. Un truco de amor para blindarlos del pánico, incluso si el desenlace no era el esperado. La cirugía, por suerte, salió bien. Y aquel mensaje quedó como un secreto entre un padre y el destino, una prueba de que a veces el coraje no es gritar, sino susurrar lo justo para no romper a los que amás.

Para entender la dimensión de lo que atravesó Mirás, conviene repasar su recorrido. Surgido del mítico Parakultural en los años ochenta, ese semillero de la vanguardia teatral porteña que parió a figuras como Batato Barea o Alejandro Urdapilleta, Fernán construyó una carrera a prueba de etiquetas. Pasó por el cine de culto con «Tango feroz», se metió en el living de las familias argentinas con tiras como «Verdad consecuencia» y «Buenos muchachos», y más tarde se consolidó como uno de los actores más versátiles de su generación. Su unipersonal «El hijo eterno», basado en la novela de Titi Nicoletti, lo mostró en un registro íntimo y descarnado que pocos se animan a transitar. Esa misma entrega actoral es la que hoy traslada a la hora de hablar de su salud, sin poses ni caretas.

El aneurisma cerebral que sufrió en 2021 no fue un episodio aislado en el mundo del espectáculo argentino. Otros colegas atravesaron trances similares y salieron a contar su experiencia para concientizar sobre la importancia de los controles médicos. Sin embargo, pocos lo hicieron con la crudeza de Mirás, que eligió el camino de la transparencia total. Su relato en el programa de Pergolini no buscó victimizarse ni generar lástima; más bien operó como un recordatorio de que la fragilidad humana no distingue entre famosos y anónimos. La escena del mensaje a sus hijos, en particular, resonó fuerte en las redes sociales, donde decenas de usuarios compartieron sus propias historias de despedidas silenciosas y miedos compartidos.

Hoy, a casi cinco años de aquel episodio, Fernán Mirás sigue en pie. Y aunque probablemente prefiera no colgarse la medalla de sobreviviente, su testimonio funciona como un faro para quienes atraviesan situaciones límite. Porque más allá del susto, de la operación de alto riesgo y de las lágrimas de dolor, lo que queda es la imagen de un tipo que, en el momento más oscuro, pensó en sus hijos antes que en sí mismo. Y eso, en un mundo donde el ego suele ganarle a la empatía, es una lección que vale la pena escuchar.

Fuente: https://www.infobae.com/teleshow/2026/06/09/fernan-miras-recordo-el-momento-mas-dificil-de-su-vida-quise-despedirme-de-mis-hijos-sin-que-se-dieran-cuenta/