El ritual de Serú Girán que Lali Espósito y otros famosos no se quisieron perder
La primera noche del regreso de David Lebón y Pedro Aznar con el legado de Serú Girán tuvo platea de lujo. Te mostramos quiénes fueron y por qué fue una jornada histórica.
Hay reencuentros que trascienden la música y se convierten en un ritual generacional. Eso fue exactamente lo que se vivió en la primera noche del esperado regreso de David Lebón y Pedro Aznar al escenario del Movistar Arena, revisitando juntos el cancionero inmortal de Serú Girán. No fue un show más, ni un simple homenaje: fue una ceremonia de reencuentro con una obra que, a casi cinco décadas de su creación, sigue sonando tan urgente y necesaria como siempre.
La velada tuvo todos los condimentos de un acontecimiento histórico para el rock argentino. Lebón y Aznar, dos de los cuatro pilares de aquella formación legendaria que completaban Charly García y Oscar Moro, se pararon frente a su gente con la autoridad que solo dan los años y el talento intacto. El repertorio, extraído de álbumes fundamentales como «Bicicleta» o «Peperina», funcionó como una máquina del tiempo que transportó a los presentes a esa época dorada en la que Serú Girán redefinió para siempre el sonido del rock en español, fusionando el virtuosismo con una lírica profundamente poética y, por momentos, críptica.
Pero más allá del escenario, las miradas también apuntaron a una platea que parecía un verdadero desfile de figuras del espectáculo argentino. Porque cuando la historia grande del rock nacional se pone en movimiento, el llamado se siente en todos los rincones de la cultura pop. Lali Espósito, una de las artistas más populares y versátiles del país, dijo presente junto a su novio, Pedro Rosemblat, demostrando una vez más que su sensibilidad musical no conoce de fronteras generacionales. No es la primera vez que Lali muestra su admiración por los próceres del rock local, y su presencia en esta cita habla de un respeto genuino por las raíces de la música argentina.
Junto a ellos, un seleccionado de personalidades que refleja lo transversal que es el legado de Serú Girán. Sandra Mihanovich, con su voz privilegiada y su propia historia en la música popular, no podía faltar a la cita. Gastón Pauls, actor y conductor que siempre se ha mostrado cercano al mundo del rock, también se sumó a la celebración. El humorista y conductor Sebastián Wainraich, la actriz Julieta Díaz, la productora Paula Kohan y el periodista Lucas Fridman completaron una primera fila de lujo que siguió cada tema con una intensidad que iba más allá del mero entretenimiento: había en sus rostros la emoción de quien sabe que está presenciando algo único.
Lo que Lebón y Aznar están haciendo con esta serie de conciertos va mucho más allá de un revival nostálgico. Se trata de una relectura viva de aquellas canciones que marcaron a generaciones enteras. Temas que en su momento fueron vanguardia y experimentación, hoy resuenan con la pátina del clásico, pero sin perder un ápice de su potencia original. La química entre ambos músicos, forjada en incontables horas de estudio y escenarios, se nota en cada gesto, en cada mirada cómplice, en cada nota que parece salir de un lugar tan natural como misterioso. El público, que coreó cada canción como si fueran propias, fue el tercer integrante indispensable de esta ecuación emocional.
El contexto en el que se da este regreso también le agrega capas de significado. Serú Girán fue, en su momento, mucho más que una banda: fue un fenómeno cultural que supo leer el pulso de una época compleja de la Argentina y transformarlo en arte sublime. Su separación dejó un vacío que el tiempo, lejos de cerrar, convirtió en mito. Por eso, cada vez que dos de sus integrantes se juntan a interpretar ese repertorio, se activa una memoria colectiva que va más allá de lo musical. Es un recordatorio de lo que fuimos, de lo que sentimos y de cómo esas canciones nos ayudaron a atravesar momentos difíciles o a celebrar los hermosos.
La primera noche en el Movistar Arena dejó en claro que el legado de Serú Girán está más vivo que nunca. No solo por la ovación cerrada y sostenida que bajó desde las gradas, sino por la diversidad de un público que incluye desde los seguidores de la primera hora hasta jóvenes que descubrieron esa música mucho después, quizás a través de sus padres o de plataformas digitales. Y en el medio, figuras como Lali, Julieta Díaz o Gastón Pauls, que con su presencia tienden un puente simbólico entre aquella época fundacional y el presente. Porque la buena música, la que se hace con el alma y el talento, no entiende de modas ni de edades: simplemente perdura. Y anoche, en cada acorde, quedó demostrado.
Fuente: https://www.ciudad.com.ar/espectaculos/2026/06/20/emocion-total-asi-vivieron-lali-esposito-julieta-diaz-y-mas-famosos-el-regreso-de-seru-giran/