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El lado B de Gastón Soffritti: «Soy más emprendedor que actor»

El galán contó en El Trece sus tropiezos como productor teatral y reveló la curiosa anécdota en Broadway que casi lo deja afuera del negocio.

Redacción · Publicado: · Actualizado:

Parece un galán de telenovela, pero tiene alma de tiburón de los negocios. Aunque le costó más de un dolor de cabeza. Gastón Soffritti, el actor que conquistó al público desde chico en Patito Feo y luego se consolidó como figura adulta en ficciones como Simona o Argentina, tierra de amor y venganza, pasó por Otro día perdido (Eltrece) y mostró una faceta que pocos conocen: la de emprendedor serial. Pero no del que triunfa de una, sino del que acumula más tropiezos que aciertos y aprendió a fuerza de golpes. «Me equivoqué mil veces y tengo cierto camino recorrido que hace que me administre mejor», le confesó a Mario Pergolini en una charla íntima donde repasó sus desventuras fuera de los sets.

El sueño de Broadway que casi se trunca en un mail

La historia arranca cuando Soffritti tenía apenas 22 o 23 años, una edad en la que muchos actores solo piensan en conseguir su próximo papel. Él, en cambio, ya estaba tramando algo más grande. Junto a dos socios, viajó a Nueva York con un objetivo ambicioso: comprar los derechos de obras de Broadway para traerlas a Buenos Aires. El plan era claro, pero la ejecución no tanto. La primera respuesta que recibieron fue un portazo en la cara. La empresa que representaba a Laura Eason, la autora conocida por su trabajo en la serie House of Cards, les dijo que no. Que ni lo sueñen. Pero el actor no se rindió. Lejos de bajar los brazos, decidieron ir directo a la fuente: le escribieron un mail a la propia Eason. «Nos dijeron que no, que no nos las iban a vender. Y después le mandamos uno a ella y ahí arrancó otro show. Fuimos a Estados Unidos, la conocimos, dijo: ‘Bueno, dale, se las vendo'», relató Soffritti en el ciclo de Pergolini.

De la calle Corrientes a una lección de vida

Con los derechos en mano, el proyecto tomó forma. Soffritti produjo una obra junto a Guillermina Valdés, una figura con experiencia en el mundo del espectáculo y los medios, que logró mantenerse seis meses en la icónica calle Corrientes. Para cualquier productor teatral, eso ya es un logro, pero para un pibe que venía de la actuación y se metía de lleno en la gestión cultural, fue una verdadera escuela. Esa experiencia dejó lecciones que el actor fue integrando con los años y que hoy lo definen casi más que su carrera en la pantalla. «Uno va viendo dónde le va mejor. También esto no deja de ser un negocio: si no dan los números, es difícil que alguien te banque», reflexionó ante Pergolini, con la madurez de quien entendió que el arte y el dinero no siempre van de la mano.

El perfil emprendedor de Soffritti no es nuevo, pero sí es poco conocido para el gran público. Mientras muchos lo ubican como el novio de Cande Molfese o el galán de turno, él viene construyendo un camino paralelo en el mundo de los negocios, un terreno donde, según sus propias palabras, se siente más cómodo que frente a cámara. «Soy más emprendedor que actor», llegó a decir en la entrevista, una frase que sorprende viniendo de alguien con más de quince años de trayectoria en la televisión argentina.

El contexto de una industria que obliga a diversificar

La confesión de Soffritti no es un caso aislado. En la industria del entretenimiento argentino, cada vez son más los actores y actrices que buscan diversificar sus ingresos y apostar a proyectos personales fuera de la actuación. La inestabilidad laboral, los contratos temporales y la falta de previsibilidad que caracterizan al medio empujan a muchos a explorar otros horizontes. Gastón lo entendió antes que la mayoría, a una edad en la que los riesgos se toman con más pasión que cálculo. Y si bien los tropiezos fueron varios, el saldo final parece positivo: hoy se administra mejor, toma decisiones más estratégicas y no se arrepiente de nada.

La obra producida junto a Guillermina Valdés fue un hito en ese recorrido. No solo por el resultado económico, sino por lo que significó a nivel personal: demostrarse a sí mismo que podía concretar un proyecto desde cero, negociando derechos internacionales, armando equipo y sosteniendo una temporada en la calle más competitiva del teatro porteño. Un logro que, visto en perspectiva, vale más que cualquier aplauso.

En un medio donde muchas veces se valora más la exposición que la gestión, Soffritti eligió el camino inverso: aprender haciendo, equivocándose y capitalizando cada error. Una filosofía que, según dejó entrever en la charla con Pergolini, piensa seguir aplicando en los próximos años. Porque si algo tiene claro es que la actuación le dio fama, pero los negocios le dieron calle. Y eso, en un mundo tan volátil como el del espectáculo, no tiene precio.

Fuente: https://www.infobae.com/teleshow/2026/07/15/gaston-soffritti-recordo-sus-desaciertos-en-su-carrera-empresarial-soy-mas-emprendedor-que-actor/