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El gesto íntimo de Mirtha que pocos vieron en su homenaje

La conductora abrió su programa con un recuerdo que conmovió a todos. Qué dijo exactamente y por qué su vínculo con la actriz era tan especial.

Redacción · Publicado: · Actualizado:

Hay ausencias que se notan más en ciertos lugares. Y la mesaza de Mirtha Legrand es, sin dudas, uno de esos espacios donde la memoria del espectáculo argentino se sienta a la mesa. La noche del sábado arrancó distinta, con un silencio que duró apenas unos segundos pero que pesó como un bloque entero de programación.

No era un sábado más en La Noche de Mirtha. Se respiraba esa mezcla extraña de elegancia y emoción contenida que solo la diva de la televisión argentina sabe manejar. Porque cuando una figura de la talla de María Rosa Fugazot se despide de este mundo, el ambiente artístico se sacude de una manera particular. Y Mirtha, fiel a su estilo de anfitriona que nunca deja pasar por alto un adiós importante, decidió arrancar la velada de una forma que muchos no esperaban pero que todos terminaron agradeciendo.

“Mi recuerdo para María Rosa Fugazot, que murió esta semana…”, soltó la conductora, con esa voz que ya es patrimonio cultural, mientras lanzaba un beso al cielo. Fue un gesto mínimo, casi íntimo, pero que en cámara adquirió una dimensión mucho más grande. Enseguida, la producción acompañó el momento con un tape que repasó imágenes de Fugazot en distintas visitas al programa, sentada en esa misma mesa que tantas veces la recibió. El silencio en el estudio era absoluto, de esos que valen más que cualquier aplauso.

Pero Mirtha no se quedó solo en el protocolo del homenaje televisivo. Visiblemente emocionada, agregó unas palabras que revelaron la cercanía que existía entre ambas: “Que en paz descanse, era una actriz maravillosa, se le había muerto un hijo no hace mucho tiempo, que en paz descanses María Rosa, yo soy Rosa María… al revés”. Ahí apareció el detalle que pocos conocían o recordaban: la coincidencia casi poética de sus nombres invertidos. Un guiño del destino que la conductora rescató en el momento justo, como quien comparte un secreto entre amigos en medio de una cena.

María Rosa Fugazot no fue una actriz más. Su trayectoria abarcó el teatro, el cine y la televisión con una ductilidad que pocas veces se ve. Hija de la legendaria María Esther Gamas y del actor Roberto Fugazot, llevaba el arte en la sangre desde la cuna. Construyó una carrera sólida, sin estridencias pero con una presencia constante que la convirtió en una de esas figuras queridas y respetadas por todas las generaciones. Su partida a los 83 años dejó un vacío que se sintió fuerte en el ambiente, sobre todo entre quienes compartieron escenario o set con ella a lo largo de décadas. La mención de Mirtha al hijo fallecido de la actriz no fue un dato menor: habló de una historia personal atravesada por el dolor, que la conductora conocía de cerca y que eligió recordar con delicadeza, sin golpes bajos, solo con la intención de abrazar su memoria completa.

El homenaje, además, dejó en evidencia algo que trasciende la noticia puntual: el rol de Mirtha Legrand como guardiana de la historia viva del espectáculo argentino. Cada sábado, su programa funciona como una especie de archivo emocional donde los que ya no están siguen presentes a través de anécdotas, tapes y recuerdos. Esta vez le tocó a Fugazot, pero la lista de despedidas que pasaron por esa mesa es larga y dolorosa. Y sin embargo, Mirtha siempre encuentra la manera de transformar la tristeza en un acto de celebración. “Vamos a comenzar nuestros legendarios sábados, porque yo señores ya soy una leyenda y la leyenda continúa…”, dijo después, como para ponerle el moño a una noche que había arrancado con lágrimas pero que, fiel a su estilo, debía seguir adelante con brillo y glamour.

Esa frase, que a esta altura ya es un mantra, resume la filosofía de una conductora que entendió hace rato que su lugar en la televisión va mucho más allá de la actualidad. Mirtha es consciente de su estatus de leyenda y lo ejerce con naturalidad, sin falsas modestias. Y en noches como la del sábado, ese rol se potencia: ella es la que despide, la que recuerda, la que mantiene encendida la llama de aquellos que hicieron grande al espectáculo argentino. El homenaje a María Rosa Fugazot no fue un simple tape de archivo; fue un acto de justicia poética en el programa indicado, conducido por la persona indicada. Porque si alguien sabe de nombres que se invierten y destinos que se cruzan, es Mirtha. O Rosa María, según cómo se mire.

Fuente: https://www.ciudad.com.ar/espectaculos/2026/06/13/el-emotivo-homenaje-de-mirtha-legrand-a-maria-rosa-fugazot-que-en-paz-descanses-querida/