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El gesto íntimo de Mirtha que pocos vieron en pleno homenaje

La noche del sábado en El Trece tuvo un momento que mezcló emoción y coincidencias. Mirtha Legrand recordó a una colega con un detalle personal que sorprendió a todos.

Redacción · Publicado: · Actualizado:

Hay ausencias que se sienten distinto en la televisión argentina. La del sábado pasado en la pantalla de El Trece fue una de esas, y Mirtha Legrand lo supo desde el minuto cero. Con la mesaza como testigo privilegiado de décadas de historia grande, la conductora decidió arrancar su clásico ciclo con un desvío del protocolo habitual: no hubo entrada triunfal ni saludo genérico, sino un beso lanzado al cielo y una dedicatoria que enseguida encontró eco en las redes sociales.

El mundo del espectáculo venía de recibir un cachetazo difícil de digerir. María Rosa Fugazot, actriz de raza y presencia irremplazable en la escena nacional, había fallecido a los 83 años dejando un vacío que excede lo meramente profesional. Su partida removió los cimientos de un ambiente que la consideraba parte del ADN artístico argentino, y Mirtha, con esa intuición que solo tienen los que llevan más de medio siglo al frente de una cámara, captó la necesidad colectiva de hacer una pausa antes de seguir con la agenda del día.

La producción acompañó la decisión con un material de archivo que mostró a Fugazot en distintas visitas al programa. Las imágenes, lejos de cualquier golpe bajo, funcionaron como un abrazo visual para los que crecieron viéndola brillar en teatro, cine y televisión. La actriz había construido una carrera donde la versatilidad era su sello: lo mismo te hacía reír en una comedia costumbrista que te partía el alma en un drama, y ese registro múltiple quedó reflejado en los tapes que compartieron al aire.

Pero hubo un detalle que Mirtha subrayó con una mezcla de ternura y asombro genuino. Al recordarla, mencionó la curiosa coincidencia de sus nombres: “yo soy Rosa María… al revés”, dijo, como si el universo se hubiera tomado el trabajo de enlazar a dos mujeres que, cada una a su manera, se convirtieron en leyendas de la cultura popular. No fue un dato menor en una noche donde la conductora también reafirmó su propio estatus con una frase que ya es marca registrada: “yo señores ya soy una leyenda y la leyenda continúa”.

El contexto personal de Fugazot también sobrevoló el momento. Mirtha mencionó la pérdida de un hijo que la actriz había sufrido tiempo atrás, un golpe del que nunca terminó de recuperarse del todo y que la acercó a una dimensión más humana, más frágil, más real. En esa mención no hubo morbo sino el reconocimiento de una trayectoria que también estuvo marcada por dolores íntimos, esos que las cámaras no siempre registran pero que moldean el carácter de los artistas.

La televisión argentina tiene una memoria caprichosa: olvida rápido, celebra sin contexto y muchas veces confunde homenaje con oportunismo. Pero lo del sábado fue distinto. Fue una leyenda reconociendo a otra, sin estridencias, con la simpleza de quien entiende que el verdadero legado se mide en el cariño que queda flotando cuando alguien se va. Y en esa mesa que tantas veces fue escenario de debates picantes y confesiones explosivas, esta vez ganó el silencio cómplice de los que saben que algunos nombres no necesitan presentación. Alcanza con un beso al cielo y la promesa de que la leyenda, efectivamente, continúa.

Fuente: https://www.ciudad.com.ar/espectaculos/2026/06/13/el-emotivo-homenaje-de-mirtha-legrand-a-maria-rosa-fugazot-que-en-paz-descanses-querida/