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El conmovedor adiós a Ernestina Pais: el detalle que quebró a todos

Familiares y colegas despidieron a la conductora en Chacarita tras su trágico accidente. Las imágenes del momento más emotivo que protagonizaron su hijo y su madre.

Redacción · Publicado: · Actualizado:

Hay despedidas que calan hondo, que nos recuerdan lo frágil que es todo y lo injusto que puede ser el destino. La muerte de Ernestina Pais, a sus 54 años, sacudió al mundo del espectáculo argentino de una manera brutal. No era para menos: una figura querida, respetada y con una vitalidad que parecía indestructible se fue en un instante, víctima de un accidente que nadie vio venir. Este domingo, el dolor se materializó en el Cementerio de Chacarita, donde el último adiós tuvo como protagonistas a quienes más la amaban.

Para entender la dimensión de esta pérdida, hay que repasar brevemente quién era Ernestina. No hablamos solo de una periodista y conductora talentosa, con una carrera sólida construida a fuerza de profesionalismo y carisma. Hablamos de una mujer que supo ganarse el cariño de la gente desde la pantalla, pero también el respeto incondicional de sus colegas. Su trayectoria incluye trabajos memorables en radio y televisión, donde siempre se destacó por su estilo directo y su capacidad para conectar con el público. En una industria tan vertiginosa como la nuestra, mantenerse vigente y querida durante décadas no es casualidad: es talento puro y autenticidad.

El trágico desenlace ocurrió en San Isidro, cuando el auto que conducía fue embestido por un tren. Un accidente fatal que conmocionó a todos y que dejó una imagen desgarradora que trascendió en las primeras horas: cuando la encontraron sin vida, había un detalle que conmovió hasta a los rescatistas más experimentados. Un detalle íntimo, casi poético en medio del horror, que habla del tipo de persona que era Ernestina incluso en sus últimos momentos. La investigación posterior confirmó la mecánica del siniestro, pero lo que quedó grabado en la memoria colectiva fue esa postal de fragilidad humana que nos iguala a todos frente a lo inevitable.

El velatorio se realizó en Villa Crespo, en una jornada cargada de emoción y recogimiento. Desde allí, los restos fueron trasladados a Chacarita, donde se vivió el momento más crudo de la despedida. Las imágenes que llegaron mostraban un ataúd cubierto de flores rojas, un color que seguramente ella habría elegido, y a su alrededor, dos figuras que concentraron todas las miradas: Benicio Guyot, su hijo, y Milka Truol, su madre. Verlos juntos, sosteniéndose mutuamente junto al féretro, fue un golpe al corazón de todos los presentes. No hay palabras para describir el dolor de una madre que entierra a su hija, ni el de un hijo que se despide demasiado pronto de quien le dio la vida.

También estuvo su hermana, Federica Pais, cuya reacción al enterarse de la noticia había sido desgarradora. Federica, otra figura conocida en el ambiente artístico, compartió un vínculo muy estrecho con Ernestina, y su presencia en Chacarita fue el reflejo de una familia unida que enfrentaba unida la peor de las tormentas. El mundo del espectáculo también dijo presente de manera masiva: Gastón Pauls, María Valenzuela, Iliana Calabró, Malena Guinzburg y Romina Gaetani fueron algunos de los rostros conocidos que se acercaron a dar el pésame y a acompañar en un momento donde los reflectores quedan de lado y solo importa lo humano.

Lo curioso, si se puede usar esa palabra en un contexto tan triste, es cómo estas despedidas terminan revelando la verdadera dimensión de una persona pública. Ernestina no era de las que hacían ruido con escándalos ni de las que alimentaban el morbo mediático. Era de las que trabajaban, de las que sumaban, de las que dejaban una sonrisa en cada entrevista. Y eso se notó en la diversidad de figuras que se acercaron a Chacarita: actores, periodistas, productores, gente de todos los palos que coincidían en un mismo gesto de gratitud y tristeza. En una industria donde a veces prima la competencia feroz, lograr ese consenso afectivo es un logro que pocos alcanzan.

La partida de Ernestina Pais deja un vacío enorme, pero también una enseñanza implícita: la vida es ahora, los abrazos son hoy y las palabras de cariño no pueden esperar. Su hijo Benicio lo resumió de la manera más cruda y hermosa en su despedida pública: «Eras mi todo». Tres palabras que encierran un universo de amor y que, en definitiva, son el mejor homenaje que alguien puede recibir. Chau, Ernestina. Gracias por todo.

Fuente: https://www.ciudad.com.ar/espectaculos/2026/06/28/en-fotos-el-conmovedor-adios-a-ernestina-pais-en-chacarita-tras-su-tragico-accidente/