El cambio de piel de Rodrigo Lussich: del rating al teatro
Rodrigo Lussich habló de su nueva etapa lejos del minuto a minuto. ¿Qué hay detrás de su unipersonal y su búsqueda de libertad?
Hay frases que marcan un antes y un después en la carrera de una figura pública. «Estoy como en un momento de libertad, de decir lo que tengo ganas, de expresarme como quiero, de estar con muy poco filtro, para bien y para mal». La declaración no es de un artista under recién descubierto, sino de Rodrigo Lussich, uno de los conductores más consolidados de la televisión argentina. En diálogo con Nilda Sarli para el ciclo Mil Vidas, el periodista de espectáculos abrió las puertas de un proceso íntimo que él mismo define como «un tiempo de cambio de piel».
Lussich no es un recién llegado. Hace veinte años que su nombre está ligado al mundo del chimento, ese género que mezcla información, opinión y una pizca de picardía. «Yo hice veinte años de chimentos», recordó con precisión. «Hace veinte años que debuté con Canosa haciendo chimentos, de los cuales diez fui panelista y diez conduje. Me parece que el recorrido está más que hecho y está más que bueno, pero tengo otras inquietudes que son honestas». Esa honestidad lo llevó a tomar una decisión que, en el mundo del espectáculo, puede sonar a herejía: alejarse parcialmente del rating minuto a minuto para subirse a un escenario teatral.
El vehículo de esta transformación es su unipersonal Argentino que huye (sirve para otra batalla), una obra que ya cruzó el Atlántico. Durante febrero de 2026, Lussich se presentó en Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga y Murcia, en una gira que funcionó como prueba de fuego para su nueva faceta. Pero el camino no estuvo exento de miedos. «Mi gran miedo era que fueran cinco personas a verme al teatro. Estaba realmente aterrado por esa cosa de la validación externa que da el éxito supuestamente», confesó. La frase revela la vulnerabilidad de alguien acostumbrado a medir su trabajo con números de rating, de repente enfrentado al aplauso directo y sin mediaciones de una platea.
Para entender la magnitud de este giro, hay que repasar su trayectoria. Rodrigo Lussich supo construir un nombre en el periodismo de espectáculos desde los medios gráficos hasta la televisión, donde se convirtió en una cara familiar para la audiencia argentina. Su salto a la fama masiva llegó de la mano de Intrusos, el programa insignia del género, donde actualmente conduce junto a Adrián Pallares. Durante años, su rutina estuvo marcada por la inmediatez, la primicia y la presión constante del número que mide la audiencia en tiempo real. En ese contexto, declarar que busca «libertad» y «expresarse con muy poco filtro» no es solo una frase marketinera, sino un acto de diferenciación en una industria que suele estandarizar los discursos.
El teatro le ofrece a Lussich un territorio diferente. En el escenario, el ida y vuelta con el público es inmediato, sin los filtros de una cámara o un productor. La obra, cuyo título ya sugiere una mezcla de humor y reflexión sobre la identidad, le permite explorar un registro que en la televisión diaria no siempre encuentra espacio. La gira por España fue el primer gran test: cinco ciudades en un mes, con la incertidumbre de no saber si su convocatoria en el prime time argentino se traduciría en venta de entradas en Europa. «Siempre prefiero pedir perdón que pedir permiso», sumó Lussich, una máxima que define su actitud actual y que explica por qué decidió arriesgarse a pesar del miedo.
El fenómeno de los conductores que migran al teatro no es nuevo en Argentina, pero cada caso tiene sus particularidades. Lo que distingue a Lussich es la conciencia de estar cerrando una etapa. No reniega de sus veinte años en el chimento; al contrario, los reconoce como un trampolín que le da legitimidad para buscar nuevos horizontes. La pregunta que sobrevuela es si esta «libertad» que tanto valora será compatible con su rol en Intrusos o si, con el tiempo, el teatro dejará de ser un paréntesis para convertirse en su actividad principal. Por lo pronto, el periodista parece dispuesto a disfrutar del proceso sin atarse a resultados inmediatos.
En tiempos donde la televisión argentina se reinventa frente al avance del streaming y las redes sociales, la decisión de Lussich puede leerse también como un síntoma generacional. Después de dos décadas en la vorágine mediática, la búsqueda de un espacio de expresión más personal y menos condicionado por el rating suena casi a un acto de resistencia. «Un tiempo de cambio de piel», como él lo llama, que invita a preguntarse cuántos otros referentes de la pantalla chica estarán atravesando procesos similares, en silencio, esperando el momento de animarse a pedir perdón en lugar de permiso.
Fuente: https://www.infobae.com/teleshow/2026/06/23/del-rating-minuto-a-minuto-al-aplauso-en-el-teatro-el-cambio-de-piel-de-rodrigo-lussich/