Caramelito Carrizo y el vínculo de su hermano con el Indio Solari
Cecilia Caramelito Carrizo recordó en Teleshow la relación entre su hermano Martín y el Indio Solari: «Tocar con él fue un privilegio que atesoró hasta el final».
Hay amistades que trascienden los escenarios, los discos de platino y los estadios repletos. La que unió a Martín Carrizo con el Indio Solari fue de esas que se tejen con hilos invisibles, con códigos que solo entienden quienes compartieron horas de ruta, de estudio y de esa comunión única que se da entre músicos cuando la química es genuina.
Lo confirmó Cecilia «Caramelito» Carrizo en una charla íntima con Teleshow, donde abrió el corazón para hablar de su hermano, el baterista y productor que dejó una huella imborrable en el rock argentino. Sus palabras pintaron un retrato conmovedor de esos años dorados y del lazo que mantuvo encendida la llama de la música hasta el último día de Martín.
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«Tocar junto al Indio fue un privilegio que Martín atesoró hasta el final. Lo ves cuando tocaba con el Indio, cómo se sonreía, cómo se miraban», describió Caramelito. Esa imagen de dos tipos sonriéndose en medio de un show, con decenas de miles de personas del otro lado, habla de una conexión que iba más allá de lo profesional. Era un diálogo sin palabras, un entendimiento mutuo forjado en años de compartir el pulso de las canciones.
Martín Carrizo no fue un baterista más en la extensa carrera solista del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Fue parte fundamental de la banda que acompañó a Solari en su etapa más convocante, esa que llenó estadios una y otra vez con un ritual que combinaba poesía, distorsión y una entrega absoluta. Su precisión detrás de los parches le dio groove y potencia a canciones que ya son himnos de varias generaciones. La dupla funcionaba con la naturalidad de los grandes ensambles: cada uno sabía exactamente qué iba a hacer el otro, y eso en el vivo se traduce en magia pura.
En los últimos años, Martín atravesó una enfermedad que lo obligó a permanecer en cama, un momento de enorme fragilidad donde los afectos se convierten en el verdadero sostén. Cecilia reveló que durante ese tiempo la presencia del Indio fue constante, aunque no siempre física. «Por más que físicamente claramente no estaba el Indio ahí al lado, lo tenía las veinticuatro horas al lado», contó. Esa cercanía simbólica, hecha de mensajes, llamados y gestos de amistad inquebrantable, fue un bálsamo en los días más difíciles.
La música, al fin y al cabo, es un refugio que no entiende de distancias. Y en el caso de estos dos artistas, ese refugio se transformó en un sostén emocional que ayudó a transitar el momento más delicado. La memoria de aquellos shows, de las giras interminables y de las sonrisas cómplices quedó grabada, como dijo Caramelito, en su «alma, en el corazón y en sus retinas».
Pero hubo un regalo aún más grande que el éxito o el reconocimiento económico. «Lo que el Indio le regaló fue mucho más que una montaña de plata, fue la inmensidad de amor y energía multiplicada con todo un estadio gritando: ‘Carrizo, Carrizo'», rememoró Cecilia. Esa ovación ensordecedora, con el apellido del baterista retumbando en cada rincón, es el sueño de cualquier músico. Un reconocimiento popular que no se compra con nada y que resume el cariño de un público que supo valorar su entrega noche tras noche.
El legado de Martín Carrizo trasciende las estadísticas. Fue un músico de raza, un productor inquieto y, sobre todo, un tipo querido por sus pares. La historia que compartió Caramelito no hace más que confirmar lo que muchos intuían: detrás de la maquinaria perfecta del show en vivo, había una amistad real, de esas que se bancan los embates del tiempo y la distancia. Una historia que emociona y que le pone rostro humano a la épica del rock.
Fuente: https://www.infobae.com/teleshow/2026/06/07/caramelito-carrizo-recuerda-el-vinculo-entre-su-hermano-y-el-indio-solari-tocar-con-el-fue-un-privilegio-que-martin-atesoro-hasta-el-final/