Benjamín Vicuña y la respuesta que calló a los haters de la obra
El actor chileno usó los comentarios homofóbicos contra ‘Secreto en la montaña’ como el mejor argumento a favor de la pieza teatral. Una lección de temple.
No hay mejor respuesta que dar vuelta el argumento del otro. Eso fue exactamente lo que hicieron Benjamín Vicuña y el equipo de Secreto en la montaña cuando los ataques homofóbicos empezaron a brotar en las redes sociales. En lugar de un descargo indignado o un comunicado defensivo, eligieron un camino mucho más inteligente: exponer esos mismos mensajes de odio como la prueba irrefutable de que la obra es absolutamente necesaria hoy, en 2026.
La cuenta oficial de Instagram de la pieza teatral publicó un video que recopila una selección de los comentarios más agresivos que recibieron. Y la figura de Vicuña aparece con una postura firme y contundente, mirando a cámara y diciendo lo que muchos necesitaban escuchar: «Comentarios como estos solo nos confirman que nuestra obra Secreto en la montaña es absolutamente necesaria hoy». La publicación acumuló más de 2.600 likes y 117 comentarios en pocas horas, demostrando que la contundencia y la elegancia suelen ser aliadas poderosas.
Los mensajes que eligieron mostrar no dejaban lugar a dudas sobre su contenido violento y discriminatorio. «¡De mal gusto! ¡¡Es un tema QUE NO ES PARA VER EN OBRA NI EN CINE!!», escribió un usuario con una mezcla de enojo y mayúsculas que delata la incomodidad que le genera la historia. Otro sumó: «malísimo que hagan obras con este tipo de historias!!!». La catarata de prejuicios incluyó desde quien pidió que no le «arruinen la masculinidad» de Esteban Lamothe —como si la orientación sexual de un personaje pudiera contaminar algo— hasta los que directamente escribieron «Qué asco» acompañado de emojis de náuseas.
En una segunda tanda de capturas, los comentarios escalaron en agresividad hasta niveles alarmantes. «Dejen la heterosexualidad en paz, por favor, tanta falta que hace hoy. Todo lo tienen que homosexualizar», se lee en uno de los pantallazos. Otro directamente ataca con una violencia verbal que lastima: «Qué asco, ¿orgullo de qué…? ¿Orgullo de ser p…? Y cada vez más p…, travestis, lesbianas. Enfermedad mental». La publicación no se guardó nada, porque exponer el odio es también una forma de desactivarlo. No hay eufemismos ni vueltas: es discriminación en estado puro, y el equipo decidió mostrarla sin filtros para que cada persona saque sus propias conclusiones.
La lógica de la respuesta es tan simple como demoledora: si en 2026 todavía circulan mensajes de este calibre, la obra tiene razón de existir. No se trata solo de llevar al teatro una historia de amor entre dos vaqueros en el Wyoming de los años 60 —el clásico cuento de Annie Proulx que ya tuvo una inolvidable adaptación cinematográfica dirigida por Ang Lee—, sino de entender que el arte también es un espacio de batalla cultural. Secreto en la montaña no es una pieza provocadora por el mero hecho de mostrar un vínculo homosexual; es provocadora porque interpela a una sociedad que todavía no logra deshacerse de sus capas más retrógradas.
Benjamín Vicuña, que viene de una trayectoria actoral sólida tanto en Chile como en Argentina, se ha ganado el respeto del público y de la crítica por su capacidad para elegir proyectos que no le escapan al compromiso. Su presencia en esta obra no es casual: el actor siempre ha mostrado una sensibilidad particular para personajes complejos y para historias que incomodan desde lo necesario. Acompañado por un elenco que incluye a figuras como Esteban Lamothe —otro actor que construyó su carrera a fuerza de riesgo y versatilidad—, la puesta en escena se convierte en un acto de resistencia frente a quienes pretenden silenciar narrativas que rompen con la norma heteronormativa. El teatro argentino tiene una larga tradición de poner el cuerpo cuando las discusiones se ponen ásperas, y esta obra se inscribe en esa genealogía de valentía artística.
Lo que hicieron Vicuña y el equipo de Secreto en la montaña es una lección de temple. No respondieron con la misma moneda agresiva, no se engancharon en discusiones estériles, no pidieron disculpas por existir. Simplemente tomaron el veneno y lo transformaron en argumento. Porque cuando alguien te dice «esto no debería verse», te está confirmando que hay que verlo. Cuando alguien te grita «enfermedad mental», te está mostrando dónde está realmente la patología social. La obra es necesaria no a pesar de esos comentarios, sino precisamente por ellos. Y la firmeza de Vicuña al señalarlo es, quizás, la mejor respuesta artística y política que se podía dar en este contexto.
Fuente: https://www.infobae.com/teleshow/2026/06/19/benjamin-vicuna-respondio-con-firmeza-a-los-mensajes-homofobicos-contra-la-obra-secreto-en-la-montana/