El rock argentino pierde a un testigo de la época dorada de Rosario. Carlos Murias, guitarrista y compañero de Fito Páez en sus primeros pasos musicales, falleció a los 68 años, dejando un legado de sonidos que marcaron a toda una generación.
La noticia sacudió al ambiente artístico nacional. Fito Páez, conmocionado, utilizó sus redes sociales para despedir a quien fue parte fundamental de su juventud: “Emoción y gratitud por lo que vivimos”, escribió el autor de “Giros” junto a una serie de fotos que lo muestran junto a Murias en los años 70, cuando ambos integraban el grupo Staff, una banda que supo ser semillero de talentos en la ciudad santafesina.
El guitarrista Carlos Murias no fue una figura mediática masiva, pero su influencia en la escena rosarina es innegable. Nacido en 1957, Murias creció escuchando blues y rock clásico en una época donde el rock nacional recién comenzaba a profesionalizarse. A principios de los 70, se sumó al grupo Staff, una banda que mezclaba rock progresivo con toques de folk y que funcionaba como una usina creativa en la que Páez, aún adolescente, empezó a pulir su estilo como tecladista y compositor.
El vínculo entre ambos era más que musical: era generacional. Rosario, a fines de los 70, era una ciudad efervescente, con un circuito de bares y clubes donde el rock encontraba su refugio. Allí, entre ensayos eternos y recitales en el Teatro La Comedia, Murias y Páez compartieron escenarios con otras figuras de la época, como el Pájaro Gómez y Fabián Gallardo, quienes también recordaron al guitarrista con afecto en las últimas horas. “Carlos era un tipo generoso, de esos que te enseñaban sin querer”, declaró Gómez en una entrevista radial.
La muerte de Murias se suma a una larga lista de pérdidas que enlutan al rock argentino. Según datos del Instituto Nacional de la Música (INAMU), entre 2020 y 2025 fallecieron más de 30 músicos históricos del rock nacional, muchos de ellos olvidados por los grandes medios pero recordados por sus comunidades. La partida de Murias, sin embargo, tiene un eco particular porque reactualiza el mito de aquellos años fundacionales en Rosario, donde también surgieron artistas como Litto Nebbia o Juan Carlos Baglietto.
El grupo Staff, del que Murias fue columna vertebral, llegó a grabar un demo en 1978 que nunca se editó formalmente, pero que circuló como bootleg entre los coleccionistas. En esas cintas, se escucha a un Páez de 15 años tocando teclados con una madurez sorprendente, mientras Murias deslizaba solos de guitarra que combinaban la crudeza del rock con la melancolía del tango, una fusión típicamente rosarina. Esa grabación, de la que solo existen tres copias conocidas, es considerada por los especialistas como el primer registro sonoro de Fito Páez antes de su salto a la fama con “Del 63” en 1984.
El homenaje de Páez no fue un simple gesto de cortesía. En el posteo, el músico compartió una foto en blanco y negro donde se los ve a ambos con el pelo largo y remeras gastadas, abrazados frente a un viejo Fiat 600. La imagen, fechada en 1977, fue acompañada de un texto breve pero cargado de emoción: “Gracias por las guitarras, las risas y los sueños. Volá alto, Carlitos”. La publicación superó los 50 mil ‘me gusta’ en menos de dos horas y recibió cientos de comentarios de colegas y fans.
Más allá del duelo personal, la noticia reabre el debate sobre la memoria del rock argentino. ¿Cuántos músicos como Murias, que fueron fundamentales en la gestación de grandes artistas, quedan en el olvido? Según un relevamiento de la Asociación de Músicos Independientes (AMI), el 70% de los artistas que tocaron con figuras consagradas entre 1970 y 1980 no tienen registro oficial de su obra. Murias, al menos, se va con el reconocimiento público de quien supo ser su amigo y discípulo.
La partida de Carlos Murias deja un vacío en la historia no contada del rock rosarino. Pero también deja un legado sonoro que, aunque escaso, vale oro para los que entienden que el rock no se construye solo con hits, sino con horas de ensayo en sótanos húmedos y con abrazos de gratitud. Como dijo Fito Páez, la emoción y la gratitud son el único final posible para una historia que, como las buenas canciones, nunca termina del todo.
Fuente: https://www.infobae.com/teleshow/2026/05/09/murio-el-guitarrista-carlos-murias-companero-de-fito-paez-en-sus-inicios-emocion-y-gratitud-por-lo-que-vivimos/
