Ivana Figueiras denunciada por hostigamiento y amenazas
El mundo del espectáculo se sacude con una denuncia de alto voltaje que mezcla amor, rencor y acusaciones cruzadas. Ivana Figueiras, la modelo que supo estar en pareja con Sebastián Ortega y que actualmente comparte su vida con el exfutbolista Darío Cvitanich, quedó en el ojo de la tormenta judicial. Natalie Pietra, actual pareja de Tomás Guarracino —exmarido de Figueiras—, presentó una denuncia formal en el Juzgado n° 2 de Tigre por hostigamiento, amenazas y violencia física. Un conflicto que viene escalando desde hace tiempo y que ahora promete tener consecuencias legales concretas.
La información, que fue revelada en el programa SQP (América TV), encendió las alarmas en la farándula argentina. Yanina Latorre, panelista del ciclo, presentó una serie de mensajes y audios que Figueiras le habría enviado a Pietra. Pero el momento más explosivo llegó cuando Martín Salwe, compañero de Latorre en el programa, detalló el tenor de esas comunicaciones. Según reveló, en los mensajes se leen insultos como “loca, enferma, un asco de persona, una mala madre y mogólica”, además de una amenaza explícita: “cag… a trompadas”. Fue justamente esta última frase la que motivó que los abogados de Pietra solicitaran al juez una medida cautelar con un perímetro de exclusión, buscando proteger a la denunciante de un posible encuentro violento.
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Natalie Pietra rompió el silencio en una entrevista exclusiva con SQP, donde explicó los motivos que la llevaron a judicializar el conflicto. “Lamentablemente tuve que llegar a esta instancia porque me cansé de callarme, me cansé de la violencia y me cansé del hostigamiento”, expresó con visible desgaste emocional. La mujer fue más allá y dejó en claro que su principal preocupación no es ella misma, sino el bienestar de los menores involucrados en esta historia. “La realidad es que quiero cuidar a dos menores que están involucradas en un quilombo terrible y la verdad es que estoy cansada”, sentenció Pietra, dejando entrever que el conflicto entre adultos está afectando directamente a los chicos, algo que en el mundo del espectáculo suele ser moneda corriente pero no por eso menos doloroso.
La denunciante también apuntó contra lo que considera una actitud de impunidad por parte de Figueiras. “Hay gente que considera que tiene poder y tiene el lugar para ser violenta y hostigar y amenazar”, disparó Natalie, sin filtros. En su relato, dejó claro que esta situación no es nueva, sino que viene “de hace mucho tiempo” y que su intención es ponerle un freno definitivo para evitar que Ivana continúe “destrozando una familia”. La declaración no solo expone el conflicto personal, sino que también abre un debate sobre los límites en las relaciones atravesadas por la fama y la exposición mediática.
En medio de este escándalo, Ivana Figueiras ya había dado señales de estar atravesando un momento de alta tensión emocional. Días atrás, la modelo apuntó contra Chechu Bonelli, esposa de Darío Cvitanich, harta de lo que consideró indirectas constantes. “Mi hija tuvo que leer que yo era un gato”, se quejó Figueiras en esa oportunidad, dejando en evidencia que el conflicto no solo la involucraba a ella, sino que también afectaba a su hija, expuesta a comentarios maliciosos en redes sociales y medios. Esa declaración previa cobra ahora un nuevo significado, mostrando a una Ivana que se siente acorralada y que responde con la misma moneda, aunque en este caso los mensajes privados hayan cruzado la línea de lo tolerable para la justicia.
El caso Figueiras-Pietra no es un hecho aislado en la farándula argentina, sino que se inscribe en una larga lista de conflictos mediáticos que terminan en los tribunales. Desde los enfrentamientos entre Wanda Nara y Mauro Icardi, hasta las disputas entre Pampita y Benjamín Vicuña, la violencia verbal y psicológica en parejas o exparejas del espectáculo suele escalar hasta instancias judiciales cuando la exposición pública se vuelve inmanejable. En este caso, lo novedoso es la solicitud de un perímetro de exclusión, una medida que en el ámbito del fútbol se aplica con frecuencia en casos de violencia de género o barrabravas, pero que en el mundo del modelaje y el entretenimiento no es tan habitual. De prosperar el pedido, Figueiras no podría acercarse a Pietra ni a su entorno, bajo apercibimiento de consecuencias legales más graves.
Mientras la justicia evalúa las pruebas presentadas, el círculo íntimo de ambas mujeres se mantiene en vilo. Tomás Guarracino, el exmarido de Figueiras y actual pareja de Pietra, es el vértice de este triángulo conflictivo que ya no tiene nada de amoroso. Por su parte, Darío Cvitanich, actual pareja de Ivana, vive sus propios cortocircuitos mediáticos con Chechu Bonelli, lo que completa un mapa de relaciones cruzadas que alimenta el morbo del público. Lo cierto es que, más allá del rating y los portales de chimentos, hay vidas reales que se ven afectadas: dos menores que, como bien señaló Pietra, están “en un quilombo terrible” y merecen ser protegidos. La pelota ahora está en la cancha del juez de Tigre, que deberá decidir si las pruebas alcanzan para dictar medidas que pongan fin a una guerra que, como todas, deja heridas difíciles de sanar.
Fuente: https://www.ciudad.com.ar/espectaculos/2026/06/04/denunciaron-a-ivana-figueiras-por-presunto-hostigamiento-amenazas-y-violencia-fisica/